Mourinho se extravía ante el Barça

Mourinho se extravía ante el Barça

Seis para contener, tres para contraatacar. Así dispuso Mourinho su equipo ante un Barça que sacaba su equipo de gala, salvo la generosidad de Guardiola con Pinto. Con el añadido de la presencia sorprendente de Altintop y Carvalho en el equipo inicial. Y Pepe en la media, a alborotar. Por unos momentos, el plan pareció que podía salir. Un buen contraataque, Pinto que echa una mano y el Madrid por delante. Luego, a esperar, siempre con esa amenaza latente del contraataque potencial. Lejos de la portería no quiere decir necesariamente lejos del gol. Mientras, el Barça, a lo suyo: hilar y esquivar tarascadas.

Pasó como en la Liga: el Madrid fue a menos y el Barça a más. A medida que el buen juego de los blaugrana iba desanimando el coraje defensivo del Madrid, la cosa se fue haciendo más clara. Sólo jugaba el Barça, jugaba bien, metía balones profundos, Casillas respondía... O el palo. Pero eso no podía acabar más que como acabó, con otra victoria del Barça, con otra desilusión del Bernabéu, que se quedó con la peor de las sensaciones: traición al juego, equipo duro, juego defensivo en el que aparecían rendijas, la evidencia de que por este camino tampoco... Y Pepe, soportar el bochorno de Pepe.

Porque, alborotado como es, acentuarle esa tendencia alborotadora es convertirle en un puro botarate. Pisó, enredó, fingió... Un buen central convertido en un agitador sin causa. Es verdad que el Barça es buenísimo, ante el Madrid mejor, pero para perder tan seguido ante él no hay por qué perder a la vez el decoro. Mourinho ha probado varias fórmulas, esta llegó a parecer que podía funcionar, pero ya es hora de descartarla. Ahora que es manager, puede buscar en el mercado centrocampistas de calidad a fin de contrarrestar buen fútbol con buen fútbol. Con frecuencia funciona.