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El Madrid sube la cuesta de enero

El Madrid sube la cuesta de enero

Lo decía Robinson en la transmisión de la SER: hubo un Madrid hasta las vacaciones y hay otro después de ellas. Cuando llegó el corte navideño era un equipo poderoso, seguro, intratable para cualquiera que no fuera el Barça, y eso ya se sabe que son otros lópeces. El que ha vuelto no es lo mismo. Le cuestan los partidos, sea el contrario el Granada, el Málaga (que casi se autoeliminó con dos goles de regalo) o este Mallorca que anoche le tuvo contra las cuerdas. Un Mallorca al que Caparrós ha inyectado mucha fe y que ayer salió con un plan que estuvo cerca de cumplírsele a la perfección.

Pero ganó el Madrid porque espabiló en la segunda mitad, arrastrado por Higuaín, porque Mourinho tiene muchas más cartas (en el tramo final del partido atacó con Kaká, Özil, Callejón, Higuaín y Cristiano) y porque, justo cuando empezaban las apreturas, el linier le negó al Mallorca una escapada de Víctor que acabó en gol. Víctor arrancó desde su propio campo. Hubiera sido el 2-0, quizá una distancia excesiva para un Madrid que aún se sacude los turrones, que tiene a Xabi, Marcelo y alguno más fuera de forma y a Cristiano sumido en cierto estado de desconcierto, menos lúcido de lo que suele.

Higuaín fue el trueno que sacudió al Madrid. Este jugador no se rinde. Ya parece claro que es abiertamente el suplente de Benzema, pero se mantiene en tono y sólo su salida sacudió de verdad la defensa balear. Marcó el primer gol, arrolló en el segundo para dejar el balón suelto a Callejón, representó el espíritu del Madrid, esa capacidad de tomar a la bayoneta las posiciones que no es posible desalojar de otro modo. Victorias así son las que dan ligas, comentábamos el día que el Madrid ganó en Anoeta. Lo mismo vale decir de esta, tan difícil, que le sigue manteniendo sólido en la posición de líder.