Alonso reivindicó su derecho a la intimidad
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En la jornada final del gran evento de Madonna se vio a un Fernando Alonso bastante diferente al del día anterior. Ayer, el asturiano se divirtió de lo lindo esquiando, bromeando con una alocada peluca y en las carreras sobre hielo. Como si se hubiera quitado un peso de encima después de su actitud en la rueda de prensa. Parece que el piloto utilizó ese escaparate para reivindicar su derecho a la intimidad, para hacer saber al mundo que es una estrella del deporte pero con una vida privada que no le interesa a nadie. Lo ha pasado mal con todo lo ocurrido y se siente hastiado, desencantado y enfadado con determinada Prensa que no respeta esa privacidad. Lo entiendo y ya comenté, en este mismo espacio, que me parecía intolerable el tratamiento que algunos estaban dando a su separación matrimonial.
Quizá Alonso atraviesa el momento personal, que no deportivo, más crítico de su vida. Un escenario nuevo para él, que deberá gestionar y superar, intentando que esta crisis no afecte a su rendimiento deportivo. Estoy convencido de que lo conseguirá, porque me parece un personaje frío y visceral, capaz de dejar en casa los problemas cuando toque subirse al Ferrari. Sin embargo, también nos ha demostrado que no es permeable al acoso ni a la injusticia, así debe esforzarse para mantener en departamentos estancos ambas realidades, algo que no consiguió en su primera comparecencia de 2012. Aunque eso no era, obviamente, una carrera, ni siquiera un entrenamiento... La vida sigue y para Alonso perseguir la gloria del triunfo es el argumento principal de esa existencia. Suerte con el desafío...




