Valentino Rossi, campeón también en honestidad
Noticias relacionadas
Sentir devoción por Valentino Rossi prácticamente no es una opción, es una obligación, casi una postura ineludible. Sobre su talento en la pista, nada que descubrir; y sobre su categoría como deportista, diría que trasciende incluso la magnitud de sus éxitos, porque es un personaje único, excepcional, de una humanidad poco habitual en este ambiente y una honestidad que le ensalza... Precisamente de esta última virtud se dio ayer un atracón en su primera comparecencia del año, en la concentración invernal de Ducati en Madonna. Porque nos confirmó que el desafío del próximo Mundial de MotoGP volverá a ser mayúsculo para él sentado en esa moto roja.
Recordó lo lejos que acabó la Desmosedici el pasado año de sus rivales, la tremenda evolución que necesita, lo mucho que hay que trabajar y no prometió milagros. Podría sonar a que se cubre las espaldas, que también, pero del mismo modo no tuvo rubor en reconocer que él, cada día y como todos, es algo más mayor y que se enfrenta a jóvenes rivales cualificados y hambrientos de éxitos. Admitió sentirse tan optimista como esperanzado, aunque sin olvidar que eso no es suficiente para garantizar el éxito. Clarito y al pie. Con humildad y con sinceridad. Para admirar, para aplaudir. Ojalá la suerte le sonría, lo merece... y todos lo disfrutaremos.




