La ejemplaridad de los deportistas
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Tengo una opinión muy clara y tajante respecto al alcohol al volante: tolerancia cero. No me cabe la menor duda de que ponerse a los mandos de un vehículo exige un ejercicio de responsabilidad tal que es absolutamente incompatible con el más mínimo estado de embriaguez. Héctor Barberá lo olvidó, como el mismo ha reconocido, el pasado viernes y su error se hizo público tras dar positivo en un control de alcoholemia. El valenciano de MotoGP ha decidido disculparse por ello y esa actitud le honra, pero más importante que tal arrepentimiento es que, como también asegura, haya aprendido la lección y no vuelva a tropezar jamás en la misma piedra.
Al margen de los riesgos evidentes, propios y ajenos, de conducir sin encontrarse en plenitud de facultades, creo que en este caso es importante considerar la ejemplaridad que debemos exigir a todos los deportistas de elite. Un piloto debe cuidarse hasta el extremo, pero además nunca puede olvidar que su actitud llega a ser un espejo al que muchos se asoman, admirados por su talento, su capacidad, sus éxitos, su fama, su estilo de vida... Cuando se compite en un Mundial se deja de ser un personaje anónimo, lo que supone algunas renuncias que están directamente relacionadas con ciertos privilegios. Creo que 'Barby' es un estupendo chaval, que ha tenido un tropiezo y que lo lamenta sinceramente, así que ahora sólo le queda cumplir su propósito de enmienda.




