yo digo Raúl Romojaro

Carlos Sainz Jr. o la esencia del talento

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Un Mitsubishi Evo a tres ruedas. La delantera izquierda como único y frágil apoyo sobre la tierra, las tres restantes volando en todo un desafío a las leyes de la física. En el interior del coche, un chaval de diecisiete años al volante acompañado, a su derecha, por un doble campeón del mundo de rallys. Una imagen que me llegó ayer con el remite de las redes sociales, ese milagro tecnológico de este convulso siglo XXI que nos está tocando vivir. Mientras adolescentes de toda España disfrutaban de su nuevo smartphone, de una de esas tabletas mágicas, puede que de un nuevo reproductor digital de música, Carlos Sainz Jr. llevaba a su padre a todo trapo por un tramo de rallys, de esos que tanta gloria le dieron, y de paso a nuestro deporte, en el Campeonato del Mundo.

Puede que la foto no tenga más valor que el anecdótico, porque los pasos de Carlitos van por otros derroteros, los de los circuitos de velocidad. Pero no por ello dejó de impresionarme. Casi se podía adivinar la cara de Sainz Sr., sorprendido o aterrado, quizá ambas cosas a partes iguales, preguntándose cómo ese chaval podía ir tan deprisa a esa edad. ¡Si ni siquiera puede tener carné de conducir! Cierto. Pero lo que le sobra es el talento, seguramente herencia genética, para saber llevar al límite un aparato de cuatro ruedas. Y que se apellide Sainz es lo de menos, eso le sirve ya de poco cuando los demás quieren ganarle. Lo valioso de el chico es que tiene un don y, si nada se tuerce, seguro que nos dará muchas alegrías a los seguidores de este deporte. Quién sabe si algún día volveremos a recordar, con una sonrisa, esta foto del día de Reyes. De tan poco valor, de tanto valor...

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