Mi carta a los Reyes Magos
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Esta pasada noche, Sus Majestades estuvieron de reparto y yo, personalmente, podría haberles pedido un montón de regalos. Empezando desde la inmediatez, como conseguir un sensacional doblete en el Dakar, la victoria española en coches y en motos, a deseos a más largo plazo, como disfrutar de un nuevo pleno español en el Mundial de motos, esos tres títulos que tanto nos hicieron disfrutar ya en 2010. Pero como la economía está achuchada, incluso para los Reyes Magos, he preferido no ser acaparador y quedarme con un sueño deportivo para este 2012 que hemos estrenado hace tan poco: el tercer título mundial de Fernando Alonso, el primero vestido de rojo. Reconozco que tengo mucha añoranza de la etapa dorada del asturiano con Renault y que ha pasado ya demasiado tiempo desde entonces, así que aspirar a que pueda romper esa sequía me parece un estupendo presente en manos de Melchor, Gaspar y Baltasar...
Sobre todo porque llevamos, no nos engañemos, los dos últimos años de enorme frustración. Cuando Alonso llegó a Ferrari nos las prometíamos muy felices, el mejor con los mejores sobre podía tener como resultado la excelencia del triunfo. Sin embargo, las circunstancias se complicaron y tras una primera temporada esperanzadora, pero sin el resultado esperado, hemos tenido la pasada con más pena que gloria. Y no es eso lo que habíamos imaginado, ni tampoco lo que merece el talento del español ni la leyenda de Maranello. Pensar en otro año en blanco es algo que no debe entrar en nuestros cálculos, al menos en estos momentos. Hay que confiar en la capacidad de Ferrari y en el potencial de su piloto, porque haciéndolo estaremos mucho más cerca del objetivo. Los Reyes Magos me han dejado una nota, me han dicho que debo esperar hasta noviembre (cuánto tiempo) para saber si merezco semejante regalo. Yo he prometido portarme bien...




