yo digo Raúl Romojaro

Las carreras nunca son un juego

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Primero de enero. Momento para ilusiones, esperanzas, sueños... Buenas intenciones y deseos de mejorar, incluso en estos tiempos tumultosos que nos ha tocado vivir. Pensamos en lo que nos traerá el nuevo año, justo el día en el que la vida acaba para algunos. En Argentina, en el Dakar, la tragedia vuelve a apoderarse de una carrera que se ha convertido en leyenda por su dureza, en ocasiones tan extrema que cuesta aceptarla. Ayer, para empezar en su edición 2012, un piloto volvió a dejarse la vida persiguiendo un sueño. Y nos recuerda que esto de las carreras, sean de lo que sean, nunca es un juego. Puede parecernos algo intrascendente, una forma más de hacer deporte, pero en este caso hay algo muy diferente y crucial: la vida se pone sobre el tapete y nunca sabemos dónde se detendrá la ruleta.

Y es así para cada uno de los que aceptan el desafío. Da igual que luche sólo por llegar a la meta o por conquistar la gloria del triunfo. Creo que ninguno de nosotros conocíamos al motorista que ayer murió cuando apenas había comenzado a disfrutar de ese sueño de disputar el Dakar, pero da lo mismo. Sabemos lo que le impulsaba, lo que le había llevado hasta Mar del Plata, lo que esperaba conseguir dentro de dos semanas. Un deportista, un piloto, un soñador... Quería demostrarse a sí mismo que podía superarse y vencer a una carrera que lleva al límite la capacidad humana, pero no ha tenido oportunidad de conseguirlo. Uno más en la lista de los caídos, de esos héroes anónimos o no que han decidido que la vida es algo más que el conformismo. Descanse en paz...

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