Kubala, Di Stéfano, Figo y... Neymar
El Madrid y el Barça se han disputado siempre los mejores jugadores. Zamora salió del Espanyol primero para ir al Barça y luego para ir al Madrid. Samitier saltó al final de su carrera de los blaugrana a los merengues. Bernabéu supo que el Barça iba tras Molowny y se adelantó. Luego anduvo tras Kubala y se lo levantó el Barça, fracaso del que se desquitaría con Di Stéfano. Quiso a Cruyff pero no le alcanzó el dinero y Montal fue más atrevido. Lo mismo le pasó a Mendoza con Maradona y Núñez. Más recientes son los casos Schuster, Figo y otros. Han luchado casi por cada gran jugador español o foráneo.
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Ahora el objeto de deseo es Neymar, ese chiquillo afilado de peinado atrevido que hace maravillas en Brasil. Florentino se fijó en él como posible gran estrella del futuro, como el Messi siguiente, por así decir. Y lanzó su estrategia, lenta e inflexible, que siempre le había servido hasta ahora, fuese quien fuese el contrincante: el Barça (Figo), la Juve (Zidane), el Inter (Ronaldo) o el Manchester United (Beckham o Cristiano). Pero esta vez ha chocado con la emergente economía brasileña, subida en la ola de su Mundial 2014 y sus JJOO 2016. Y con el presidente del Santos, un dirigente duro y sereno.
Un tipo, no del Madrid pero muy enterado, me aseguró que Florentino lo tiene cerrado para después de Brasil 2014. Podría ser. Ese sería su momento. El chaval no se ha recatado en elogios al juego del Barcelona, hasta el punto de irritar a los madridistas. Hay que entenderle, después del baile que se llevó en Yokohama, pero tendrá que pasar algún tiempo desde aquellos elogios para que el madridista le acoja de brazos abiertos. ¿Y el Barça? ¿Le quiere? Seguro que sí, porque es jugador top y además fiel enamorado de esa escuela que tan lejos le queda. En fin, que habrá lío. Antes o después, pero habrá lío.




