Yo también llegué a dudar...

Noticias relacionadas
Han salido como champiñones tras una lluvia matinal de septiembre Nunca he visto a tantos fans de Karim Benzema como en estas últimas semanas. Resulta que ahora casi todo el mundo ha creído en el delantero francés desde el mismo momento en que vistió la camiseta blanca. Simplemente quiero recordar que éramos muy pocos los que apoyábamos a muerte a Karim cuando las cosas no pintaban bien para él y que muchos le querían "mandar de vuelta a Lyon". Y eso que sólo uso en estas líneas la frase más suave de todas las que tuvo que oír y leer mi joven compatriota. Benzema ha salido adelante y ha conquistado un sitio de privilegio en el once madridista. Y sólo lo debe a su inmensa capacidad de trabajo y, sobre todo, a su fabulosa fuerza mental.
No les voy a esconder que, en algunos momentos puntuales, he llegado a dudar de él. No de su talento, no de la idoneidad de su fichaje, no de su proyección como futbolista, sino de su futuro inmediato en España. El horizonte parecía tan negro Pero me bastaba con hablar unos minutos con Karim para rehacerme y volver a estar seguro de que, de verdad, este francés había nacido para jugar en el Madrid y que iba a triunfar aquí sí o sí. Su confianza en sí mismo no dejaba sitio a ninguna duda y era cada vez más contagiosa.



