Estas victorias son las que dan las ligas
El Madrid jugó su peor partido de la temporada (casi diría que su primer partido malo) pero ganó 2-3 en Mestalla. Un resultado excelente porque ese campo es, para los madridistas, el segundo coco del campeonato. Ganó con tres goles en los que coincidieron despistes del Valencia con aciertos magníficos de sus goleadores, sucesivamente Benzema (su maniobra fue un relámpago de asombrosa precisión), Sergio Ramos (imponente cabezazo en un corner) y Cristiano (robándole la cartera a Alves para después marcar casi sin ángulo). Tres goles preciosos que redimen su juego, muy pobre.
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Mourinho debió de ver a los suyos muy tocados por el 'Virus FIFA', y entre eso y las ausencias de Di María y Kaká resolvió jugar con un trivote, en el modelo aburrido, industrial y eficaz que utilizó de cuando en cuando el curso pasado. Funcionó relativamente en el primer tiempo, pero no en el segundo, cuando el Valencia apretó algo. Özil no hizo nada en todo el partido, Marcelo jugó particularmente mal en su lado, Arbeloa, lesionado, dejó el lateral derecho a Albiol y el Madrid jugó toda la segunda parte expuesto, débil por las dos bandas y cargado de tarjetas, a riesgo de quedarse con diez.
Acaban de reeditar 'Fútbol, Dinámica de lo Impensado', de Dante Panzeri, que leí hace años. Ayer lo recibí. Hojeándolo reencontré una frase que me llamó la atención en su día: "Jugando mal se puede ganar un partido, siempre que el contrario juegue peor". Y eso pasó. El Valencia jugó peor, se equivocó mucho, se enmarañó en broncas cuando iba por detrás en el marcador y lo que le convenía era jugar, malogró las posibilidades que le da tener a Soldado en ese monumental estado de gracia que deja en evidencia a Del Bosque. Por eso ganó el Madrid. Y las victorias así son las que dan ligas.




