Se marcha la tele de mis recuerdos
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Era el días más esperado de la semana. Y no sólo porque no hubiera que ir a clase, sino porque era la mañana de las carreras de motos. Así que muchos de los domingos de mi niñez y adolescencia están ligados a maravillosos instantes delante de la tele, siguiendo con pasión, diría que con devoción, los grandes premios en esos circuitos que entonces, acostumbrado yo como estaba a nuestro querido Jarama, no es que parecieran de otro país, me parecían de otro mundo. Lo hacía, claro está, desde la única tele que había por entonces, la del VHF y el UHF, los dos canales de aquella televisión pública que tenía a bien acercarnos hasta casa la emoción de las motos y, especialmente entonces, los éxitos de ese deportista sin parangón que se llamaba Ángel Nieto. ¡Qué maravilla verle ganar con esa maestría única!
Pero hoy, en este domingo en el que también nos despedimos de la categoría de 125cc, Televisión Española se marcha del Mundial. Y como me ocurre con las pequeñas motos de dos tiempos, tan ligeras y excitantes, no puedo dejar de sentir cierta añoranza ante este cambio de ciclo. Fundamentalmente, porque ya digo que sus transmisiones (sobre todo las de Valentín Requena y Luis Miguel López, porque después yo ya estaba allí como periodista) están íntimamente ligadas a esos recuerdos, al arraigo de una afición que terminó convirtiéndose en mi profesión, así que nunca podré olvidarlo; pero es que, además, creo que han hecho un estupendo trabajo durante más de tres décadas y merecen todo mi reconocimiento. No se trata de si los que llegan, en Telecinco, lo harán mejor o peor, ése será otro debate cuando toque, simplemente dejamos atrás tantas ilusiones, emociones y vivencias que la despedida no me resulta sencilla. Gracias por tantos domingo de felicidad...




