La lección de Kaká
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Un amigo al que quiero mucho siempre me ha dicho lo mismo: "De los buenos no hay que dudar nunca". Yo confieso que de Kaká he dudado mucho. No de su calidad, porque hay que ser muy zote para no verla, pero sí de que el físico le permitiera volver a ser desequilibrante con continuidad en partidos de cierto nivel. Y el brasileño se ha revuelto ante las críticas como sólo lo hacen los grandes. Cuando todo se le complicaba ha dado un golpe encima de la mesa.
Ha superado su inactividad, la explosión de Özil, los rumores de posibles traspasos Ha podido con todo por calidad, por coraje y por el apoyo de Mourinho. La confianza del entrenador ha sido clave porque lo fácil hubiera sido olvidarse del herido y, sin embargo, lo ha recuperado para las batallas más difíciles. Le queda mucho camino por delante porque la temporada es larga y hay que ser prudentes, pero la lección del brasileño está dada: de los grandes nunca se duda...




