Cuando el talento no es suficiente
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Son malos tiempos para todos. La crisis golpea de forma indiscriminada, transformándose en pequeños o grandes dramas dependiendo de cada circunstancia personal. El mundo del deporte no es ajeno a esta coyuntura tan desfavorable y menos aún las modalidades del motor, que requieren de altas inversiones. Estamos en una época en la que la calidad de un piloto no es garantía de absolutamente nada y muchos son los jóvenes con potencial que verán truncadas sus esperanzas por falta de apoyo financiero. También en esto hemos pasado del despilfarro a la miseria...
Lo que nos cuenta el propio Albert Costa es terrible para un deportista (cierto, no hablamos de una familia que no puede llegar a fin de mes o hacer frente a su hipoteca). Confía en su talento, en sus manos, en su trabajo... pero nos cuenta que lo ve crudo porque no tiene más patrimonio que ése. Y lo que necesita es un millón de euros, ahí es nada. No es el único caso que se enfrenta a esa tesitura y podemos encontrarnos ante toda una generación perdida. Lástima que el dinero no esté ni se le espere, porque también en esto es el momento ideal para invertir en buenas oportunidades...




