Roberto Merhi reclama una oportunidad
Noticias relacionadas
Roberto Merhi tiene en la palma de la mano proclamarse noveno campeón de la Fórmula 3 Euroseries. Un certamen internacional de monoplazas cuyo prestigio viene avalado por ganadores precedentes de la talla de Hamilton, Grosjean o Hulkenberg. Una categoría de cumplimiento casi obligado para todos aquellos que quieren ser algo en el automovilismo deportivo de circuitos y en la que el castellonense no ha venido sino a refrendar su enorme talento y profesionalidad. Pero a los veinte años, sólo a los veinte años, se encuentra ante una encrucijada trascendental para su carrera deportiva. Seguramente salga de Valencia (ningún lugar mejor para sentenciar el campeonato) como flamante triunfador de la F-3 Euroseries, pero su futuro es algo más que incierto...
Su problema es el de toda una generación (y por desgracia, no sólo de pilotos de competición). Le está tocando crecer profesionalmente en la que quizá sea la coyuntura económica más desfavorable de las últimas décadas. Merhi tiene calidad y ambición, las ideas claras y un objetivo bien definido: la Fórmula 1. Sólo le falta una cosa para alcanzarlo: los recursos necesarios para seguir quemando etapas. Su evolución natural apunta hacia la GP2, la antesala indiscutible de los grandes premios; un programa que exige en torno a 1,5 millones de euros para afrontarlo con las mínimas garantías necesarias. Demasiado dinero en los tiempos que corren, incluso para un joven de su proyección. El DTM, de la mano de Mercedes (pertenece a su programa de promoción de jóvenes), podría ser otra alternativa, pero no la que él desea... y tampoco la necesita. Así que ojalá que ese título que ahora está tan cerca le ayude a no perder un tren que tan sólo pasa una vez.




