La idea loca del Mundial más abierto
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Entre bostezo y bostezo durante la carrera de ayer en Singapur (menos mal que la última parte me la animó Carlos Checa con su victoria en Superbikes que tanto le acerca al título mundial), me entretenía dándole vueltas a una idea loca por irrealizable pero que sería la mar de divertida, creo yo... Pensaba que ya que la coronación de Vettel es inminente, una vez que el alemán conquiste el Mundial y el interés decaiga todavía más (lo de conocer al subcampeón es casi una anécdota), el avispado de Ecclestone podría organizar un auténtico campeonato de pilotos en las citas restantes. Explico mi quimera (y que nadie la tome en serio, claro): que la FOTA sortee entre los pilotos los monoplazas de la parrilla, con el único condicionante de que sus propietarios nunca los utilicen y, además, no repitan con ninguno de ellos en lo que queda de campaña.
Ya sé que es un disparate impensable, pero intentaba imaginarme la situación y me parecía muy interesante. Siempre estamos a vueltas con el debate de quién es el mejor piloto de la parrilla, que si Vettel gana porque tiene el coche más rápido, que si Alonso con el Red Bull sería inalcanzable, que Alguersuari lo haría muy bien con un monoplaza competitivo... Pues con este sistema utópico, que me he sacado de la manga alentado por el sopor de una carrera tan aburrida, muchas de esas dudas quedarían despejadas... y seguro que algo más nos íbamos a divertir. Sería algo así como una especie de hándicap para los mejores, que deberían demostrar hasta dónde podrían llegar con una mecánica de otro nivel. A ver si Bernie lee hoy el As y le gusta mi quimera... se la regalo sin derechos de autor, sólo para no pasar otro domingo como el de ayer delante de la tele.




