El Madrid, un equipo que está triste
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Cada vez que los compañeros de Canal+ enfocan a Mourinho parece que acaba de llegar de que el dentista le saque sin anestesia la muela del juicio. Está tenso, con mala cara, nervioso, protestón No es que no sonría, es que vive permanentemente mosqueado. Sufre en el banquillo más de lo que disfruta y eso se refleja en los jugadores que están en el campo. Hasta Marcelo, que vino de Brasil siendo un crío feliz y sonriente, se pasa todo el partido con el gesto endurecido y con cara de estreñido. El equipo ha perdido la sonrisa, no se lo pasa bien en el césped y si el resultado no se pone de cara pronto, los 90 minutos se hacen un suplicio. Está claro que el problema fundamental que tiene este equipo es que no fabrica fútbol, pero un poquito más de alegría le vendría bien. Sobre todo ahora que el tobillo de Cristiano no le permite resolver los partidos a golazo limpio.
Al menor inconveniente empiezan los aspavientos, los brazos en jarra y las malas caras al compañero más cercano. Y eso genera ansiedad y poca claridad para buscar soluciones a los problemas. No es una cuestión de actitud, lo dejan todo en el campo y las camisetas terminan empapadas en sudor. Pero llevan tanto tiempo escuchando de su jefe un discurso tan poco futbolero, tan trascendente y tan guerrero que se han olvidado de que son grandes porque disfrutan jugando al fútbol. Y de que son muy buenos, pero las cosas siempre salen mejor cuando vas al trabajo feliz, de buen rollo y sin pensar en la siguiente bronca de tu jefe.




