Contador: causas del rendimiento en el Tour de Francia
De los tres primeros que subieron al podio de París, ninguno de ellos sufrió caída alguna. Alberto Contador, tres percances serios que mermaron su esfuerzo y rendimiento. En la primera montonera, donde perdió más de un minuto, sufrió un dolor psicológico mucho más importante que cualquier lesión física. Por suerte, ese día no sufrió daño en el cuerpo.
Sin embargo, en la caída del 10 de julio, en la novena etapa, el daño físico fue más que considerable. Con una rodilla traumatizada, inflamada y dificultad de movimiento, seguir el fuerte ritmo del contrario, que sabe que estás herido, es realmente un calvario físico y psicológico. Y por tu mente pasa la idea de abandonar, porque no puedes rodar como siempre lo haces y, además, tu orgullo y personalidad de campeón te impide echar la culpa a la lesión, que sería lo mas fácil.
El descanso nocturno no es el más idóneo, y a la merma física se une la psicológica, tan imprescindible para la victoria. Los días pasan y la inflamación va cediendo en la misma medida en que aumentan los esfuerzos para seguir el ritmo de sus contrarios.
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Contador, corazón de león, pudo abandonar por su lesión, que mermó su rendimiento. Que nadie dude de eso. Sin embargo, su orgullo y pundonor le llevó hasta los Campos Elíseos. Allí despejó balones, echándole la culpa a su no adecuada preparación, en vez de a los males de sus caídas.
Así son los grandes y auténticos campeones.



