Vettel, de la crítica al sol de Mallorca

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Se ha ido de vacaciones, pero no sin antes recibir un tirón de orejas de su jefe, Christian Horner. Al británico no le ha gustado que Sebastian Vettel pida un plus a Red Bull y apriete las tuercas al equipo, que para eso, para lo de las tuercas, ya están ellos; hablando en plata, que él se dedique a pilotar, que es para lo que le pagan. "Los pilotos no tienen que decirle al equipo lo que debe hacer", afirma Horner. En las últimas horas, en Milton Keynes parecen jugar a aquello del teléfono estropeado, mensajes que, al pasar de boca en boca, finalmente dicen lo que no es. Ahí tenemos las declaraciones de Helmut Marko sobre la jubilación de Webber en 2012 y el posterior capotazo de Horner, quien apuntó: "Igual se perdió algo en la traducción de las palabras de Marko".
Haga de bombero (para apagar las quejas de Vettel) o de subalterno al quite (en el revolcón de Marko), lo que está claro es que últimamente Horner no hace otra cosa que calmar los nervios en Red Bull. ¿Nervios? ¿Por qué? Los 85 puntos de ventaja de Vettel sobre Webber, más aún, los 88 sobre Hamilton o los 89 sobre Alonso, deberían permitir a Vettel bajarse unos días a Mallorca y relajarse como lo hacen esos miles de compatriotas suyos que han cambiado el Schumi de antaño por el Seb con el que ahora se desgañitan en los chiringuitos de turno. Lo hará. "Necesito un poco de la energía del sol", confiesa en 'Die Welt'. Red Bull & Sun. Toro Rojo y Sol. Suena a otras plazas, a otras fiestas que nada tienen que ver con esa F-1 que ahora descansa.



