Mourinho ante el Sanedrín de la UEFA

Mourinho ante el Sanedrín de la UEFA

Mourinho viajó a Nyon, bien es verdad que arrastrando un poco los pies y advirtiendo que lo que de verdad le preocupaba era regresar a tiempo para el entrenamiento, y al menos consiguió algo: uno de los partidos queda condicionado a su conducta posterior. Al final tres partidos de sanción (uno ya cumplido) y dos condicionados. Y multa gorda. Una sanción dura para una rajada estrepitosa. El Madrid siempre la consideró injusta en su totalidad y el propósito previo era acudir al TAS si no se la levantaban íntegramente. Yo no lo haría, por prudencia. Me conformaría con ese guiño de magnanimidad.

Conste que entiendo el enfado de Mourinho aquel día y que comparto muchos de los conceptos que vertió. Pero una cosa es lo que pueda o deba decir un periodista y otra lo que pueda y deba decir un entrenador. Él es un justiciable para la UEFA porque está afiliado a ella. Atacar a los molinos de viento no suele servir más que para salir despedido por los aires. Uno de los árbitros que citó ese día se lo pusieron para el Camp Nou, y allí descubrió que Cristiano había aprovechado arteramente el empujón de Piqué para zancadillear a Mascherano con el cogote y agarrándose a eso anuló el gol de Higuaín.

Ese mismo árbitro, por cierto, se lo mandaron al Madrid a Liverpool cuando pretendió discutir, también del brazo de Dupont, lo de Huntelaar y Lass y le frió. Le puso perdiendo 2-0 por la cara, sin despeinarse. Árbitros de esos tiene la UEFA cuantos quiera y conviene saberlo. Jugar a 'niño terrible' sale caro. La UEFA es como es, el Barça lo sabe y parece que el Madrid, que tan bien se movió en esos terrenos durante tantos años, lo ha olvidado. Puede apelar al TAS, a La Haya, a Rota o al Sursum Corda, pero los árbitros los designa quien los designa. Y algunos saben muy bien lo que tienen que hacer con los díscolos.