Messi sin Xavi e Iniesta. Y viceversa

Messi sin Xavi e Iniesta. Y viceversa

No es que Messi haya hecho una mala Copa América. La ha hecho regular tirando a buena, yendo de menos a más, y a partir de cierto momento ha estado francamente por encima del grupo. Un jugador estupendo, pero tampoco le hubiéramos dado el Balón de Oro por lo que hizo en este campeonato, como no se lo hubiéramos dado por su Mundial. Fuera del Barça es otro, no hay que darle vueltas. Hasta el punto de que ha completado 28 meses con la albiceleste sin marcar un solo gol en partido oficial, y en ese tiempo ha jugado dieciséis. Se tapa un poco con cinco goles en amistosos.

Pensemos por un momento lo que tendría que ocurrir para que Messi se tirara ¡dieciséis! partidos de competición en el Barça sin marcar un gol. Se tendrían que juntar el cielo y la tierra. Así que pasa el tiempo y se confirma que Messi no es tanto fuera del Barça como dentro de él. Sin embargo, Xavi e Iniesta no parecen extrañarle cuando no le tienen cerca. Juntos ganaron la Eurocopa, juntos ganaron el Mundial. No le tenían a él, sino a otros. Y en la Eurocopa ni siquiera tenían a tantísimos jugadores del Barça cerca como luego en el Mundial. Y tuvieron dos seleccionadores distintos.

Eso justifica la reacción de muchos aficionados cuando el Balón de Oro no fue para uno de ellos, sino para Messi. Claro que la miga está en comprar a jugadores tan diferentes. Messi es carne de genio, es capaz de hacer más de cincuenta goles en un año. Pero los otros dos son carne de equipo, capaces de hacer jugar a un equipo, a poco bien acompañados que estén. Messi sin equipo se queda en un genio sin balones ni brújula (en su primer partido de la Copa América recibió la mitad de cuero que en la final ante el United), Xavi e Iniesta hacen equipo aunque no tengan un genio al lado.