La atracción es Neymar, pero hay más
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Primero Neymar, gran atracción de la final. Cada vez más vertical, con un juego más colectivo, menos individualista. Más futbolista, en definitiva. De cómo encare su adaptación a un fútbol de mayor ritmo dependerá su éxito en Europa. La final servirá para volver a disfrutarle, sobre todo si juega con libertad y no tan escorado a la banda como le puso Ramalho en la segunda parte del Centenario. Neymar es una gran atracción. En Santos hay más, como el ya recuperado Ganso o el fenomenal lateral izquierdo Alex Sandro, de enorme impacto en la ida. Pero no olvidemos a Peñarol. Esa camiseta aurinegra conoce gestas épicas, como la del gol de Morena ante Cobreloa en la final en Chile en 1982. El partido agonizaba y Morena ganó la Copa. Como el hoy técnico Diego Aguirre, con el gol al América también en el último instante del desempate en 1987. Peñarol y las gestas van unidos.
Una muy grande sería ganar mañana esta Libertadores, en la que tiene todo en contra. Santos tiene más fútbol y ni siquiera a Peñarol le sonríe la regla del doble valor del gol visitante. En esta final no cuenta. Peñarol, un equipo construido en su mayoría con retales. Pero todos rinden, algo especial tendrá esta camiseta. Rinde y de qué manera Darío Rodríguez, cuyos años en la Bundesliga quedan lejos. Rinde Aguiar, rinde el rápido Martinuccio, cuya Libertadores le tiene que dar un billete a Europa. Rinde Olivera, de regreso del fútbol árabe, de vuelta de todo. La duda es si rendirán lo suficiente el día más exigente.




