Falta un líder atacante en la Sub-21
Inglaterra nos empató muy cerca del final, en un gol en fuera de juego. Se nos quedó cara de chasco, pero en cierto modo nos lo merecimos. España hizo un partido correcto, controlando con soltura salvo algunas fases de torrija pasajera, pero con poquísima profundidad. Javi Martínez de escudo de la defensa, para proteger y arrancar, y luego el buen estilo de Thiago y Ander Herrera. Pero por ahí, entre ellos, Mata y los de arriba, se esfumaba el juego sin apenas peligro. Un gol a la salida de un corner (sigo creyendo que no fue mano) y muy poquito más. Un equipo con estilo pero sin intención.
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Es posible que la falta de ambición nazca de la visible ausencia de un verdadero líder del juego de ataque en esta generación. No lo es Adrián, tampoco lo ha conseguido ser Bojan, no parece haberlo. Todo lo demás está bien, pero esa levedad del presunto delantero produce una especie de pacifismo seráfico en el ánimo general del equipo. Jeffren se resistió un poco a ello, pero hasta Mata, que tiene mucha dinamita, se contagió. Así que tuve la impresión de que no sabían bien si jugar a lo largo o a lo ancho, actuaban como si no tuvieran mayor noticia de la existencia de una portería al fondo del campo.
Con todo, pudimos ganar, porque Inglaterra, a pesar de sus jugadores enérgicos y saludables y de la buena disposición general que se espera de todo futbolista súbdito de la Reina, fue menos. Muy bien el lateral Walker, el que nos hizo el roto de la jugada final. Ardorosos los demás. Ellos tampoco habían llegado apenas hasta De Gea y se llevan un premio grande. Pero no es eso lo que más me preocupa, sino si tendrá solución esa falta de intención atacante que se vio en el equipo. Supongo que tirando del genio de Muniaín algo se podrá remediar. Lo veremos el miércoles, ante la República Checa.




