Ni el de Gil ni el de Cerezo: Manzano
El Atlético presentó ayer a Gregorio Manzano como entrenador. Un buen profesional. Generalmente ha sacado adelante el curso con una media de notable en los distintos equipos en los que ha estado. Pero entre la afición es recibido con frialdad general, casi diría que con desilusión. Ya estuvo en el club. Se quedó a un centímetro del objetivo europeo, con una plantilla bastante floja. El recuerdo no es del todo malo, pero tampoco del todo bueno. Y desde luego su llegada no produce un efecto estimulante, tan necesario en estos días en que se van De Gea, se supone que el Kun y quién sabe si Forlán.
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El club manejó otras ideas. Miguel Ángel Gil soñó con Luis Enrique, que encajaba en una filosofía que quiere construir, la del Atlético como una especie de Arsenal español. Equipo de gente joven, con cantera y jugadores buscados con buen tino por aquí y por allá, salarios no muy altos, pero equipo con gracia, encanto y personalidad. En esa filosofía estaban las contrataciones de los Caminero, Aguilera y Pantic. Una refundación con una nueva idea. Cerezo quería a Caparrós, en una línea más clásica y menos arriesgada. Caparrós y su valor como 'electroshock', que tan bien le ha funcionado al Athletic.
Pues ni uno ni otro. En realidad Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo hace tiempo que se sabotean mutuamente las ideas. Gil le metió el codo a Caparrós, Cerezo se lo metió a Luis Enrique. Esto es constante. En cualquier puesto, el que llega al Atlético se ve alineado, lo quiera o no, a un lado y frente al otro, así que muchos rehusan. Kiko, por ejemplo, que iba a entrar en la estructura al frente de la comunicación y rehusó por pereza para afrontar esa realidad. La cosa sería: ni lo tuyo ni lo mío, lo que sea con tal de que no te salgas con la tuya. Así que ahí está Manzano. La bicefalia está matando al Atleti.




