Deportistas de una pasta especial
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Se pueden escuchar historias escalofriantes acerca de fracturas de fémur. Lesionados que ocho meses después de su accidente siguen sin poder caminar o los que después de año y medio de rehabilitación aún no han recuperado toda la movilidad de la pierna. Es evidente que cada caso es diferente y que quizá generalizar no sea lo más adecuado, pero con esto sólo quiero decir que es un asunto realmente serio, suficiente como para crear muchas complicaciones a quien lo padezca... si es que no es un piloto de motos, claro. No me gustaría caer en el tópico de los superhombres, pero es evidente que estos deportistas son de una pasta especial. Al menos fue lo que pensé al ver ayer a Álvaro Bautista montando en una moto apenas mes y medio después de su grave caída en Catar.
Por supuesto que hablamos de un profesional, que vive por y para la competición, con lo que está dispuesto a sacrificios en aras de su recuperación que quizá los demás no asumiríamos. En el caso del talaverano, una vez superada la pesadilla de la operación y la estancia en aquel hospital catarí en el que tan poco acierto hubo con su tratamiento, no ha escatimado ni un esfuerzo para volver a las carreras lo antes posible. Lo ha ido contando, fielmente, a través de esa herramienta cada día más habitual de 'Twitter' y la verdad es que a los demás nos ha servido para seguir con mucho detalle su evolución. Pero sobre todo, para admirar el pundonor y entrega que estos motoristas demuestran para mantenerse cerca de su pasión.




