Pues resulta que Stoner no tenía tanta razón...
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Tras el incidente entre Rossi y Stoner en el GP de España, tuve clarísimo que los comisarios del circuito de Jerez habían estado poco acertados en su actuación. Pensé que se habían equivocado sin mala fe, simplemente deslumbrados por el resplandor de esa estrella con nueve títulos mundiales a sus espaldas, lanzándose todos como quinceañeros enloquecidos sobre su ídolo para asistir al gran Valentino. Sin embargo, viendo imágenes inéditas de aficionados que grabaron lo sucedido, creo que era yo quien estaba confundido, tanto como Stoner con sus quejas. Los comisarios de pista del trazado gaditano solventaron del mejor modo posible una situación complicada, dando prioridad a lo que, durante esos breves segundos, les pareció más urgente.
Como bien nos explica Mela Chércoles en su información de hoy en el AS, Stoner fue capaz de levantar por sí mismo la Honda, así que las asistencias ayudaron primero a Rossi a hacer lo propio. La diferencia entre ambos es que el motor de la Ducati no llegó a pararse, lo que sí le ocurrió a la moto japonesa. El italiano emprendió la marcha de inmediato y, con presteza, todos los comisarios se dedicaron a intentar poner en marcha la moto de Stoner, aunque sin éxito. Es decir, mi opinión es que la crisis se resolvió con la coherencia que se puede exigir en momentos de tanta tensión y el australiano no puede achacar de modo alguno su abandono a la influencia de los comisarios. Dicho todo esto, también entiendo que Stoner buscara, desde el enfado y la decepción, una cabeza de turco contra la que lanzar su frustración. Pero el único responsable de su desgracia en Jerez fue Rossi, que le tiró (involuntariamente, pero le tiró) y que volvió a tener la fortuna de su parte para reemprender la marcha.




