El Málaga no merece un bochorno de esta magnitud

El Málaga no merece un bochorno de esta magnitud

Vergonzoso. Manolo Gaspar, con la honestidad y sinceridad que le caracteriza, fue elocuente: "El peor partido de mi carrera deportiva". Sobran las palabras. Nada salió como se planeó. Mientras José Carlos Pérez, asesor del Consejo de Administración del Málaga, aterrizaba a tiempo para el partido, junto al jurista Jesús Nuño, con el compromiso de que la salvadora aportación de 25 millones de euros será una realidad, el equipo naufragaba. Hacía el ridículo con la sensación de que Manuel Pellegrini había dado el partido por perdido. Toda España se dio cuenta. El Málaga no salió a competir. Sin Apoño, Rondón, Seba y Recio, se tomó el mayor escaparate de Europa como una pachanga veraniega.

Un día Mourinho se quejó de que el Sporting sacó siete suplentes ante el Barcelona. Al menos, compitió. ¿Qué no podría decir hoy el técnico barcelonista del ridículo espantoso de anoche? El malaguismo tiene motivos para sentirse avergonzado. Y Pellegrini se ha equivocado gravemente. Nunca un entrenador debe dar un partido por perdido. Y sus jugadores lo saben. La imagen del Málaga, insistimos, patética, lleva a la reflexión. Este club no se merece un bochorno de esta magnitud. Y la realidad es que Mourinho sacó los colores a Pellegrini. A lo mejor tenía razón...