Los waka cambios y el waka rival
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Bueno, pues Colombia tomó nota y casi le sale bien. Normal, con Maturana de analista de vídeo. El asunto es que a La Roja se le atraganta el 4-1-4-1 con el que últimamente nos castigan los rivales. Esa doble línea de defensores, una casi en la raya del centro del campo y otra en la del área grande, es un suplicio. Tiene que estar muy afinado el tiqui-taca para tirar el muro del waka-waka, por ponerle un nombre original a la pizarra del Pacho. Para romper esa maraña es preciso que los pases fluyan a más velocidad, con más ritmo. Eso lo borda España, pero cuando los jugadores están más frescos y, sobre todo, cuando la ocasión merece la pena. Es curioso que a los nuestros les cuesta ganar menos los partidos oficiales que los amistosos.
Pero todos lo preferimos. Firmo lo de ahora, ganar en Mundiales y Eurocopas y sufrir un poquito entre medias. Pero sí conviene darle una vuelta al tema. Por ejemplo, en fechas como la de ayer, a una semana del reinicio de la Champions, a lo mejor es momento de probar algo nuevo. Pero, claro, después de lo de Portugal, de hacerlo, a lo peor alguno no entendía bien el mensaje. Aún así el asunto es que Del Bosque se ve casi obligado a tener en cuenta los intereses de los clubes. Villa se marchó de los primeros, y con él otros tres del Barça, que juega el miércoles contra el Arsenal en Londres. Sólo los dos últimos culés llegados desde la Sub-21, Piqué y Busquets, aguantaron todo el partido. Guardiola no tendrá queja. Ni él, ni nadie.




