Mientras Mou mejora la estructura...
Era una remota esperanza, pero estaba basada en sucesos anteriores. El Atlético es indescifrable, como dijo Pellegrini. Tiene un impulso que con frecuencia ha sacado a relucir frente al Barça en partidos locos, inolvidables, en los que ha llevado al equipo blaugrana a abandonar su método y a jugarse el partido a la ruleta rusa. Esas cosas han pasado, todos lo hemos visto, pero ya son pasado. Aún queda algo, sí: ya con el 2-0 Turienzo salió al quite y se comió un gol justo antes del descanso; poco después de la reanudación, una buena jugada terminó en remate de Filipe Luis, que Piqué salvó en la raya.
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La pregunta es por qué tardó tanto el Atlético en espabilarse. La respuesta es que hace falta un tremendo ejercicio mental colectivo para sustraerse a esa nana que a todos canta el Barça, ese ir y venir hipnótico del balón, acercando la línea de la jugada al área poco a poco, disimuladamente, como trepa la marea la playa hasta que se lleva el castillo de arena, en este caso la defensa rival. Así llegaron los tres goles de Messi, que lleva 83 en los 82 últimos partidos. Y además se dio el lujo de quitarle el balón a Agüero en una ocasión en que se replegó velozmente, para tapar una brecha por la que se colaba el Kun.
Un Barça cumbre, en fin, en el que la única mala nota la da Alves, tan bueno como cualquiera si se descuenta a los tres del podio de oro, pero definitivamente desagradable. Por su manía de fingir y por patadas destempladas como la de ayer a Agüero. En fin, que el Atlético no pudo y ya son dieciséis victorias consecutivas, una más que aquel tremendo Madrid de la 60-61, con Canario, Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Gento en el ataque. ¿Dónde parará esto? Mourinho dice que con él está mejorando la estructura del club. Muy bien si lo consigue, pero mucho se apreciaría también una victoria sobre este Barça.




