Benzema juega sin protección

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No me gustó nada Karim Benzema el domingo frente al Sevilla. Estuvo lento, poco acertado y, a veces, transparente. Quizá se hubiera contagiado él también de la furia del equipo y del público, que explotó después de la expulsión de Carvalho, pero Mourinho ya había decidido castigarle con una temprana sustitución. No quiero buscar excusas. Su pobre imagen en este encuentro no va a cambiar para nada la opinión que tengo de mi compatriota. Sigo creyendo firmemente en él, sigo pensando que acabará triunfando en el Madrid, un club que precisa gente del talento de Karim. ¿Será porque siento por él un cariño especial que me ciega? Sin embargo, entiendo que le critiquen en la Prensa. Entiendo que muchos aficionados ya no tengan paciencia con él.
El gran problema de Benzema es que nadie le deja la posibilidad de fallar en un partido dado, como se hace con muchos otros. Porque el francés no se ha construido todavía un pasado glorioso con el Madrid que le permita que le perdonen de vez en cuando una mala actuación. Para ello, Benzema se tiene que confeccionar un colchón de buenos encuentros, como el de Champions frente al Auxerre. Para ello tiene que seguir jugando sí o sí. Es la única vía que tiene el Madrid para no quemarle.



