El amargo sabor del Bernabéu

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El Espanyol de Pochettino hace camino en la Liga, sorprendiendo a propios y a extraños, tirando de una cantera inagotable. La soñada plaza de Champions no debe ser casualidad en un club inmerso en un proceso de crecimiento social y patrimonial importante, que cuenta con la necesidad de estabilizar su proyecto deportivo para ser -¿por qué no?- un Atlético en Barcelona: un equipo capaz de echarle un pulso al vecino, de ganar torneos europeos y de aspirar a una Liga de vez en cuando (con un reparto televisivo racional, claro).
En ese espinoso camino se cruza el Atlético, en un partido de machos para los pericos. La excelente racha en Cornellà-El Prat necesita un complemento para confirmar que este Espanyol no sólo tiene presente, sino también un largo y prometedor recorrido. Los pericos necesitan cortar dos orejas en una plaza de tronío. Es la forma de hacer ruido en una Liga bipolar, y más en una jornada donde todos los focos están situados en el Camp Nou. Los blanquiazules ya plantaron cara en el Bernabéu esta temporada, pero un mal arbitraje propició la derrota (3-0). Crecerse en los grandes estadios es el reto de una plantilla que quiere "tirar la puerta abajo".



