El francés ha recorrido tres fases
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Pep Guardiola reparte minutos entre su plantilla durante los primeros meses de la temporada. En febrero, los habituales se reducen a 15 ó 16, y en el último mes a sólo 12 ó 13. Aunque se repita doscientas veces que todo el mundo es igual de importante que el resto, los hay más importantes que otros. La magia de Guardiola está precisamente en hipnotizar al grupo, en hacerles olvidar una de las obviedades del fútbol: que hay titulares y suplentes. No siempre lo consigue, por supuesto: justamente o no.
Hleb se quejaba de que no le hacía jugar y no le hablaba, que le trataba diferente a los titulares, que se sentía aislado en el grupo. Para bien o para mal, José Mourinho tomó otro camino y decidió establecer las diferencias entre unos y otros desde el principio. Con juegos de palabras ("los titulares de hoy serán suplentes mañana") intenta que nadie se sienta del todo seguro. Pero hasta ahora, Cristiano es titularísimo y Benzema suplentísimo. Balotelli cuenta que Mourinho aplicó cuatro fases con él: le gritó, le abrazó, le ignoró y le exigió. Por ese orden. Cuando llegó la exigencia, el ex del Inter empezó a escuchar. Benzema ya ha recorrido las tres primeras partes. Si juega en lugar de Cristiano, enterrará su etiqueta de suplentísimo para convertirse en candidato a titular: veremos cómo funciona cuando la exigencia sea mayor.




