El debate es si volverá a jugar sin '9'
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Fascinante debate táctico en Escocia. Resulta que el seleccionador Craig Levein decidió jugar contra la República Checa, que había perdido ya contra Lituania y no es lo que era, con un once sin delantero centro. Es decir, le pide a una nación que nunca ha entendido el fútbol sin la presencia de un nueve grande que dé varios saltos de pértiga en el tiempo y entienda que el fútbol ahora se puede jugar sin ariete como lo han hecho últimamente el Roma, el Villarreal, el Barça, el Manchester United. Ni siquiera en la época dorada de Kenny Dalglish se olvidaron de ponerle a su lado a un Joe Jordan cualquiera. Pero Levein comete dos grandes errores. No sabe explicar bien los motivos de su cambio táctico y, peor aún, se atreve a hacerlo sin jugadores para ello.
Los centrocampistas que se aplican en el 4-6-0 o 4-2-4-0, que tantas risas da en Escocia, no son de toque ni de ocupar espacios, sino más bien currantes de esto que prefieren tener labores específicas, excepto quizá Darren Fletcher. Consecuencias: además de la derrota por 1-0 (y también en Escocia las verdades se escriben sólo con victorias), cuando Kenny Miller, el mejor nueve escocés, se dio cuenta de que no iba a jugar, justo antes de cumplir el medio centenar de internacionalidades, la lía y algunos medios apuntaron que Miller pensó en dejar la selección. Y la prensa inicia un debate que parte de una visión conservadora del fútbol. Con este ambiente, Levein apela al orgullo escocés y al escenario (Hampden Park) para frenar a los campeones del mundo.




