Glasgow, Villa y el récord de Raúl
Escocia acoge a España con un entusiasta derroche de elogios. Así da gusto. Nuestro fútbol se ha ganado no sólo respeto, sino admiración y simpatía, porque es un fútbol que no sólo gana, sino que gusta. Vence y además convence. Una vez más sirve recordar que se puede ganar al fútbol de dos maneras, arrastrándose como la serpiente o remontándose como el águila, pero todos estaremos de acuerdo en que lo segundo es más elegante y bello. Y nada en la historia demuestra que se gane más de la primera forma; más bien es lo contrario. Y cuando se gana así, se obtiene más reconocimiento. Eso es lo que ahora recibe este equipo.
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Y en Escocia, segunda madre del fútbol. El fútbol nació en Inglaterra, sí, pero el primer contagio lo recibió Escocia donde, aún en el XIX, surgieron futbolistas tan estupendos que dieron lugar al profesionalismo. Los equipos del norte de Inglaterra los incorporaban, pagándoles de tapadillo; así hasta que en Londres se descubrió el pastel, hubo protestas y aquello acabó en profesionalismo (y escoceses) para todos. Eran tiempos en que aún se distinguía entre 'estilo inglés', más rústico, y 'estilo escocés', de juego más armado, más técnico. Así que un respeto: estamos en Escocia, en Glasgow, donde el fútbol se puso los bombachos.
Hoy Escocia manda menos, así que damos por segura la victoria. Y con gol o goles de Villa, a ser posible. Desde que llegó al 43, a uno del récord de Raúl, ha rematado 17 veces, cuatro de ellas a los postes, y el gol no entra. Raúl nunca se rinde, su récord tampoco. Pero el deporte es como un moderno Saturno, que devora a sus criaturas, en este caso los récords, y el de Raúl está condenado, como todos, por la voracidad del dios del tiempo. Villa marcará, espero (ya toca de largo, por ley de probabilidades) y un día llegará a los 50, como Casillas pasará a Zubizarreta y Xavi y Puyol entrarán en el Club de los Cien. Este equipo es legendario.




