Jorge Lorenzo ya está en el Olimpo
Tenía que ocurrir y ocurrió: Lorenzo ya es campeón de MotoGP, una de las grandes cumbres del deporte mundial. Campeón de los pesos pesados en esto del motociclismo, un deporte vibrante,arriesgado, en el que hay que conocer cada pieza de la moto y cada uno de los nervios del propio cuerpo. Me parece que lo primero le costó a Lorenzo menos que lo segundo, pero esto también lo ha conseguido. Cuando le conocí le encontré muy impulsivo. Luego le he seguido la pista muy directamente por su página de cada martes en AS y desde ella me ha ido, nos ha ido, explicando su madurez. Por eso es campeón del mundo.
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Lo que quería desde muy pronto. Esta semana TVE nos ha mostrado su imagen de hace diez años, un niño de cara redondeada y la misma mirada inquietante de hoy, diciendo que quería ser campeón del mundo de la máxima cilindrada,con su casco al lado. Ha hecho un largo camino para eso, largo y apasionado. Y descarado. En pos de Rossi, se enfrentó a Pedrosa, visitó el asfalto y el quirófano, se comió el dolor y toreó los kilos y caballos de esa tremenda máquina que le ponen debajo para que la dome a base de zanahoria y palo, de gas y de freno. Así hasta ser el mejor en un territorio peligroso y competitivo como hay pocos.
Su título no debe ensombrecer el de Toni Elías, una categoría más abajo. No hace tanto, un éxito así daba para ganar el Príncipe de Asturias, tal fue el caso de Sito Pons. Ahora el deporte y el motociclismo español tiran tan para arriba que algo así casi nos parece natural. También está asegurado para un español, ya veremos cuál, el título de 125. Y en este mismo domingo Alonso consiguió otro podio en su carrera por recuperar el Mundial de Fórmula 1, Óscar Freire ganó la París- Tours y Nadal consiguió el Japan Open en Tokio. Y seguimos siendo campeones de Europa y del Mundo de fútbol. ¡Y tantas otras cosas...! La verdad es que da gusto.




