Yo digo Guillem Balagué

Los malos y los buenos hábitos

Guillem Balagué
Redacción de AS
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Supongo que como para muchos esto va por modas (o sea resultados), la victoria ante el Depor podría convencerles de que ha aterrizado el verdadero Madrid de Mourinho. Sin embargo, la presión es todavía tímida, la circulación a veces lenta y un poco irregular, se corre más hacia arriba que hacia atrás, se pide al pie en exceso y quizá se empiezan los partidos mejor que se juegan. Además, el rival era uno de esos equipos que han caído víctima de las dos velocidades de nuestra Liga. Pero el trabajo diario empieza a verse sobre el campo, en especial la labor más ardua de cualquier nuevo entrenador: cambiar los hábitos. Y así el pase empieza a ser una costumbre en lugar de una solución de urgencia, desaparecer del partido es menos común, hacen falta menos broncas para corregir posiciones y los ataques (y los tantos) llegaron de modos muy diferentes. Y eso que Xabi Alonso ya ha advertido que los conceptos ofensivos no se han trabajado con detalle, que se han quedado en la teoría. Vamos, que no ha habido tiempo para todo y, por eso, extraña que en muchos foros se insista en sacar ya conclusiones definitivas.

Pregunté sobre el Madrid esta semana a un par de entrenadores de los que compiten por puestos europeos, y los dos me dijeron, coincidiendo con los anti Mourinho, que quizá debería verse un mejor equipo a estas alturas. Les sorprendió saber que el portugués no suele poner mucho énfasis en el ataque en los entrenamientos, que da libertad a sus delanteros que mejoran con el paso de los partidos cuando, habiendo cedido al futbolista la responsabilidad con el balón y con el compañero, todos se van aligerando de malos hábitos. Ayer, a falta de rival fuerte, se vio que saben cuál es el camino...

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