El Real Madrid o el 'Show de Mou'
Dice Robinson, que le ha tratado mucho, que Mourinho es un encanto, y como tal lo presentó en su último Informe Robinson. (Por cierto, programa de culto, que nunca baja de la matrícula de honor). Decía ahí Mourinho que cuando se ve en televisión no se gusta, que ese no es él. Bueno, pues si él mismo no se gusta, se puede figurar cuánto disgusta a los demás. Y es él. Cuando cuchichea al oído de Guardiola, cuando tira la botella, cuando se sienta con postura de western, cuando se encara con Luis García por la patada de Cristiano a Del Horno, cuando devuelve tarde y mal la mano que el propio Luis García le tiende al final del partido, es él.
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Eximio entrenador, extravagante ciudadano. Se espera de él que le dé títulos al Madrid, pero empiezo a temer que también le cree nuevos enemigos. Hay un antimadridismo galopante desde que el Madrid entró en ese extravío que ya dura y del que no consigue salir. El Madrid era, ustedes estarán de acuerdo conmigo, madridistas o no, una de las certezas de este país. Ahora ya no lo es y en ese sentido ha traicionado un poco a todos. En su búsqueda del camino de retorno, el viejo y señero club de la capital se ha cogido de la mano de este hombre que se da a ver tanto, que da tanto que hablar, que acaba por ensombrecer al propio Madrid.
Faltos de fútbol que de verdad nos divierta o nos distraiga, y mientras llega o no llega, lo que más nos queda en el recuerdo es el show de cada día del entrenador, que las televisiones luego condensan inteligentemente en apretadas piezas que no tienen desperdicio. Tampoco las conferencias de prensa lo tienen. La de ayer fue magnífica, con el enredo con Pedro León. Mourinho pasó de la displicencia al enfado, luego al humor, luego a la cátedra, luego al enfado de nuevo y finalmente se marchó. Mientras la intérprete todavía traducía la última respuesta, él se abrazaba a Guy Roux en la primera fila. Fue un buen programa de televisión, de verdad.




