Partido de martes
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Ayer salió un partido de Liga de martes, de esos que los grandes no juegan, sino que ganan. Martes es el día de la Champions pero es casi imposible envolver de ánimo competitivo un encuentro de Liga. Salió el Madrid al campo con menos intensidad que en un entrenamiento y eso es lo que desespera a Mourinho, poco que ver con el cansancio y más con la falta de concentración. En parte, es culpa del martes: ni es un lunes deprimente ni un sábado de fiesta.
Es un día sin personalidad y eso se tradujo en el campo: el futbolista del Madrid sabe que se defiende bien y que ya se marcará, así que se movió el balón sin ritmo y nadie hizo más de lo que debía. Hay más: un entrenador de uno de los grandes me dijo que el Espanyol es un equipo vitamina. Si el rival necesita una victoria, la consigue; si un goleador está de sequía (Cristiano por ejemplo), marca. No es casualidad: sin dinero, se pierde calidad pero también exigencia. Y así salió el partido, claro.




