Si el Comité traiciona a los árbitros...
El otro día aplaudí la reacción fulminante de Fernández Borbalán ante la entrada de Ujfalusi. Hoy tengo que lamentar la actitud del Comité de Competición, aunque no me puedo extrañar por ello. Tengo escrito desde hace años que mucho peor que el arbitraje (que se ejerce a la carrera, a más de cien pulsaciones por minuto y bajo la máxima presión) es esa estancia de los comités, señores pactistas y pancistas, que no hacen justicia sino política, que no arriesgan, que viajan de gorra en el anonimato de los numerosos parásitos que el villarato transporta, generoso con dinero ajeno, de acá a acullá, a partidos, congresos y festejos varios.
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Esas gentes leen los textos sagrados al derecho y al revés, casi siempre al revés. Ya siempre al revés, para ser sinceros. Y cambian 'producirse de manera violenta contra un adversario' por 'juego peligroso'. Juego peligroso es otra cosa, el reglamento lo tiene bien definido desde hace más de un siglo y todos sabemos lo que es. Lo de Ujfalusi ante Messi no entra en esa definición, ni tantas otras acciones, mal resueltas así por el comité (por los comités) desde tiempo atrás. No servirá que los árbitros extremen el rigor si la instancia sancionadora sigue siendo ñoña y permisiva, y no aplica (jamás lo aplica) el reglamento sancionador con firmeza.
Si estamos todos en lo mismo, estamos todos en lo mismo, no todos menos unos pocos. Algún día habrá que empezar. Ujfalusi escapa con dos partidos, bien por él. Otros han hecho antes cosas como la que él ha hecho y no han salido peor parados, pero valga la alarma social que se ha producido para que él y otros salgan advertidos. Él y los demás. Que sea el último. Que sea el último que comete una fechoría así y, si no, que sea el último que tras cometerla sale tan bien librado. Y que de este enojoso asunto saquemos todos una consecuencia: que necesitamos un sistema de comités serio y severo si queremos acabar con los violentos.




