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Sin gritos, rabia ni lágrimas

Sin gritos, rabia ni lágrimas

En un club como el Madrid, dónde los jugadores son considerados como un bien preciado, no es nunca fácil tener que desprenderse de alguien. De la misma forma, cuesta muchísimo para los futbolistas salientes quitarse la camiseta blanca, la más prestigiosa del mundo. De ahí las declaraciones llenas de rabia y de tristeza que, muchas veces, se oyen en estos casos de traspasos o cesiones forzadas. En las últimas horas, y con los típicos nervios del cierre de mercado, el conjunto blanco ha alcanzado sus objetivos de aligerar la plantilla, ahorrar dinero en fichas y vender bien al que se podía (si finalmente se confirma lo de Van der Vaart). Todo eso se ha hecho con firmeza pero con educación y sin provocar resentimientos. Ni tan siquiera mal rollo. La imagen de la entidad y de los traspasados sale intacta de un proceso que siempre conlleva algunos riesgos. Miren lo que ocurrió en Barcelona el pasado fin de semana

Esta manera de llevar el Madrid me gusta y tiene que gustar a los madridistas. Hay que agradecer a los dirigentes blancos por su talante, y felicitar también al nuevo entrenador del Madrid. En estos últimos días decisivos para el mercado, Mourinho ha jugado colectivo. Es decir, que ha tenido el mismo discurso que el club e, incluso, ha apoyado las negociaciones con algún consejo a los descartados. No siempre fue así Ahora recordamos el gran daño que hizo Pellegrini, hace un año, cuando afirmó públicamente contar con Sneijder y Robben justo antes de su venta.