Mourinho se enfrenta a un reto enorme
Cuatro goles del Barça, tres de ellos de Messi, y a correr. La Supercopa confirma que el Barça sigue suelto, feliz con su fútbol, divertido, amigo de la pelota y resolutivo ante la portería contraria. Frente a eso, los malestares que se incuban en el club pierden importancia. Hablo de las patosadas del agente de Ibrahimovic o de los intentos del club de colarle a Guardiola algún jugador que a éste no le apetece. Y se le entiende. Viendo lo suelto que va el Barça, viendo lo que es, con sus ocho campeones del mundo, me preguntaba, ¿quién puede de verdad reforzar a este equipo? Cesc, sí, pero ¿qué otros? No se trata de comprar por comprar.
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En realidad, el Barça agotó el partido demasiado pronto. Es verdad que el Sevilla quiso nadar y guardar la ropa, con vistas al partido de vuelta con el Sporting de Braga. Le faltaron varios titulares. Pero menos que al Barça en la ida y más o menos tantos como al Barça ayer. Arrancaba la segunda parte cuando salieron a calentar Iniesta y Villa, casi nadie al aparato. Sin ellos, el Barça ya había despeñado al Sevilla y resuelto el pleito en sólo media hora. Hay mucha distancia entre el Barça y el Sevilla hoy. Hay mucha distancia entre el Barça y casi cualquier equipo. Se salvan pocos. La esperanza general es que Mourinho haga un Madrid que le dé la réplica de verdad.
Hoy juega en Alicante ante el Hércules. Mourinho ha enfriado este ensayo con unas minivacaciones concedidas a Casillas, Ramos, Xabi Alonso y Cristiano. Eso abarata el partido y crea decepción entre los aficionados. Me parece mal. Una cosa es darle poder al entrenador y otra permitirle cosas que suenan a capricho, cuando no a concesión a las megaestrellas. (Se libran los tres titulares de la España campeona más Cristiano). Pero jugará Ozil, lo que en sí es un atractivo, más los restantes nuevos del equipo. Algo se podrá ver, pero lo que de verdad valga este nuevo Madrid tardaremos algunas semanas en comprobarlo.




