Yo digo | Alfredo Relaño

España estrena hoy estrella y eso obliga

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Los campeones regresan en México, en el Azteca. Me gustaría estar ahí y lanzarles pétalos desde la grada, pero como no puedo me bastará con enviarles desde aquí mi reconocimiento y mi gratitud. Por haber sido campeones del mundo, pero, además y sobre todo, por haberlo sido con un estilo inteligente, con un modelo de juego que eleva al fútbol muy por encima de las tácticas especulativas y de patadas tremendas como aquella de De Jong. España ganó con un estilo, el mismo con el que consiguió la Eurocopa. El que, según explicaba ayer Fermín de la Calle en las centrales de este periódico, quieren imitar muchos otros.

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Y esos muchos otros son gente. Ese reportaje hablaba de Brasil, de Inglaterra, de Alemania, de Argentina y hasta de la propia Italia. Hacer que Brasil vuelva a su camino está muy bien, pero conseguir que la mismísima Italia abjurara de su tan arraigado tacticismo sería el colmo. Más alegría hay en el Cielo por un pecador arrepentido que por cien justos que hacen penitencia, leí una vez. De eso me acordaba ayer, pensando en esa posibilidad de que Italia cambiara de dirección. España, a partir de esa raíz 'cruyffista' que a veces nos cuesta reconocer ha puesto sobre el tapete otra forma de estar en el fútbol y de ganar. De ganar, por cierto, sobradamente.

Cuando España perdió el primer día, ante Suiza, un madridista de buena cabeza y mejor corazón, pero a mi juicio equivocado, me dijo: "Mira lo que es el Barça del tiqui-taca sin Messi". Luego yo podría haberle dicho: "Mira lo que es de Messi sin el tiqui-taca." No lo hice, lo hago ahora. Hoy España es campeona del mundo con el tiqui-taca sin Messi y estrena una estrella sobre el escudo. Sólo me da rabia una cosa: no se puede regalar prestigio, y temo que hoy lo regalemos. Este partido no es para este día. Ni México, en su Bicentenario, ni España, recién campeona del mundo, lo van a disfrutar en su integridad. Pero en fin, villarato...

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