Karim debe responder en el campo

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Hasta que no se pronuncie la Justicia francesa con una sentencia definitiva, preferiría no tocar el escabroso asunto que ha tenido a Benzema siete horas declarando ante un juez en París y doce horas más viajando por carretera para llegar a tiempo, al menos, a la sesión vespertina dispuesta por Mourinho en Valdebebas. El club ha decidido respaldar al jugador y cree en su inocencia. Ojalá sea así, porque la imagen del Madrid está en juego y eso es algo sagrado desde los tiempos de Santiago Bernabéu. Lo que sí quiero es hablar de su fútbol. Nada más. Y Benzema tiene mucho que decir ahí, dejarse de gaitas y anelkadas, apretar los dientes en cada entrenamiento y asumir de una vez que su fama se ha reflejado más en su nómina (cinco kilos netos al año) que en el terreno de juego (ni siquiera estuvo en el Mundial).
El caso es que a Benzema yo le veo cuajo y maneras de gran delantero. Se mueve con mucha soltura en los últimos metros, sabe asociarse con facilidad en ataque y tiene un cañón que arma con suma rapidez en carrera. Está lejos aún de Cristiano e Higuaín, pero si Mourinho ve en él un futuro jugador de talla mundial dejemos que el portugués adiestre a la oveja descarriada



