Del Bosque, la furia y el 'tiqui-taca'

Pasó Del Bosque por AS y nos dejó un reguero de sensatez. Nada de hablar de Luis Aragonés (menos de Toshack, por supuesto) ni de la postura desairada en la que este Mundial deja al Madrid. Pero sí hizo un repaso detallado de los siete partidos que nos han hecho campeones del mundo, con sus cuitas y sus glorias. Fue la voz de un hombre que se sabe conductor de hombres, que maneja sin estridencias a un grupo, apretando aquí, aflojando allá, componiendo una especie de equilibrio ecológico en el que todo funciona. Heredó un equipo brillante, campeón de Europa. Ahora lo ha hecho campeón del mundo.
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Sin tanto tiqui-taca, cierto, que de eso también se comentó. Y se recordó el gol de Puyol: "Sin furia no hay tiquitaca". Un Mundial es realmente algo muy difícil de ganar ("aún esta mañana, dando un paseo, me preguntaba si esto es verdad") y no cabían concesiones de ningún tipo. Tuve la sensación (lo mismo que leyendo una reciente entrevista de Casillas) que no termina de gustar esa definición del equipo como de 'tiquitaca'. Algo así como que eso les suena a blandengue y facilón. Y que eso sólo es posible si está respaldado por dos centrales como dos catedrales y por la solidaridad de un equipo serio y con cuajo.
Y, sí, el día más feliz de todos el gol lo marcó Puyol, en un cabezazo de los de antes, en un corner de los de antes. Se gana un Mundial poniendo sobre la mesa todo lo que se tiene, y eso ha hecho Del Bosque, este salmantino cachazudo que utiliza métodos de trabajo nuevos ("el que no maneje hoy un ordenador es que está loco") pero que entiende que hay verdades inmutables, en el fútbol y en todo, que sobreviven al paso del tiempo. El tiempo ha premiado su manera de pensar y de estar en el fútbol y en la vida. Le ha puesto al frente de una gran generación y él se ha hecho digno de tan grandioso desafío. Felicidades.



