Del Bosque, efecto Mundial y efecto Luis
El Mundial produce una presión especial en los entrenadores, estamos hartos de verlo. El país entero en el cogote, rivales de máxima categoría, un mes largo de aislamiento obsesivo, sin otra vida que la pizarra y las mismas tres docenas de caras. Casi todos lo acusan, y me parece que Del Bosque un poquito también. A él, encima, le ha salido un forúnculo, que es Luis. Como Zidane, que ha estado por detrás reclamando a Blanc, Luis no se conforma con estar fuera de la escena, y se ha convertido en el inevitable fondo del cuadro, con su reciente Eurocopa y su legítima reivindicación del 'tiqui-taca'.
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Así que al efecto Mundial se suma el efecto Luis. Y un efecto más: varios jugadores están fuera de punto, lejos de su mejor forma, lo que contribuye a las dudas y embrolla las discusiones. Pero es lo de Luis lo que más perturba, porque ha dirigido a estos jugadores, los ha llevado al éxito y encima sus críticas entran en lo razonable. Sólo que no es usual, y desde luego no resulta de buen gusto, que el predecesor ande metiendo las narices en el trabajo del sucesor, y menos aún si éste no le desplazó con ninguna jugarreta, sino que ocupó el puesto por renuncia de aquél. ("Tengo fecha de caducidad". ¿Recuerdan?).
Claro que también la prensa, al menos en parte, está criticando algunas decisiones de Del Bosque. Entre otros yo. Pero no tiene nada que ver. La prensa es la prensa y el jugador no tiene ningún problema en verla confundida, ignorante o hasta adversaria. Ha habido muchos casos de selección que hace piña contra la prensa propia, sacando de ese encono parte de su fuerza para ganar un Mundial. Ha habido incluso quien lo provocaba así. No es el caso. Hoy, la prensa española como mucho duda, pero respeta. El escozor lo produce Luis y Del Bosque está ante una prueba más. Si la supera, saldremos del grupo purificados.




