España-Corea, sin Casillas pero con Navas
Segunda estación de paso hacia Sudáfrica (la tercera será el martes aquí, en Murcia, frente a Polonia), esta vez contra Corea del Sur. Es nuestro cuarto partido contra esta selección y el último es de mal recuerdo: fue aquel en el que Al Gandhour, árbitro egipcio, se las apañó para levantarnos dos goles y mandarnos a los penaltis, donde caímos. Era en Corea del Sur, claro. Aquello era villarato ya, villarato mondo y lirondo: o sea, señor árbitro, ya que los errores son humanos equivóquese en lo posible de la manera que conviene. Y la manera que convenía entonces, claro, era a favor del de casa, que así fue semifinalista.
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De aquel partido nos quedó la imagen impactante de Helguera aguantándose las ganas de sopapear a Al Gandhour que, por cierto, hace bien poco accedió, con imponente cinismo, a recibir a Canal +, ver el partido con ellos y calificar de perfecta su actuación. Antes ya habíamos jugado dos partidos con Corea: el primero del Mundial de EEUU, en Dallas, oscurecido porque ocurrió en simultáneo con la transmisión en directo de la persecución de O.J. Simpson, sospechoso del asesinato de su esposa, y antes aún en Italia, en Udine, cuando aquellos tres goles de Michel y su célebre "me lo merezco". Partidos sonados los tres.
El de hoy es el cuarto. ¿Por qué lo recordaremos en su día? Faltará Casillas, ahora que hace diez años de su debut, pero no lo tomen por nada definitivo: sigue estando delante, sólo que hoy se trata de que jueguen lo más posible los que no jugaron el otro día. Veremos descansar a otros importantes titulares y veremos a España en la versión B, con las bandas abiertas, una de las cuales ocupará Navas, que está tremendo. De todo lo que no tuvo Luis y sí tiene Del Bosque, lo principal para mí son Navas y Piqué, y de ellos el más especial es el primero, porque puede hasta poner en cuestión el modelo de juego, el célebre tiqui-taca.




