Hasta Moratti da por perdido a Mourinho
Moratti, presidente del Inter, hijo de Moratti, presidente del Inter a su vez en los lejanos años en los que yo era un chaval y el entrenador de los milaneses era otro latino borde y célebre, Helenio Herrera, ya da por perdido a Mourinho. El fútbol vive tan bajo los focos que es duro disimular. ¿A qué guardar secretos de Polichinela? Arlequín se lo hace con Colombina y todo el mundo lo sabe, así que mejor poner las cartas boca arriba. Moratti sólo le pide a Mourinho un último esfuerzo, la final del sábado ante el Bayern de Múnich. Una ocasión de triplete. Luego, caro Jose, andate al Real e tutti contenti. Pero déjanos ese triplete.
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Eso es todo lo que pide Moratti, presidente del Inter, hijo de Moratti, presidente a su vez del Inter en los lejanos años en los que yo era un chaval y entrenaba a los milaneses otro latino borde y célebre, Helenio Herrera. Aquel Inter hundió el gran acorazado madridista en la final de Viena, en 1964. Fue un 3-1 y fue el último partido de Alfredo Di Stéfano como jugador madridista. Aquella afrenta dejó al Inter convertido en el gran enemigo del Madrid por algún tiempo, hasta que ese papel lo suplantó el Bayern de Múnich, club ante el que el Madrid vivió más de la mitad de los episodios que le gustaría borrar de su historia.
Tan es así que ahora se ve al Inter como un amigo cuyo entrenador se adivina inminentemente trasladado al banquillo madridista, mientras que enfrente está, además del Bayern, Van Gaal, caracterizado por los nunca olvidados guiñoles de Canal + como un cara de muro. Mourinho es antipático porque se lo hace, se le nota el intento. Van Gaal es antipático porque le sale, se le nota la naturalidad. Se van a jugar una final y un triplete. Eso será el sábado. Luego, uno de ellos, Mourinho, pasará al Madrid, según sabe hasta Moratti, presidente del Inter, hijo de Moratti, presidente de aquel Inter que descabalgó a Di Stéfano...




