Neptuno ya se ha encargado dos trajes

Sí señor, el Atleti es así. Sólo le interesan los dobletes, y como aquel iba quedando lejos, este año se ha propuesto ganar otro, así que es doble finalista, en España y en Europa. Lo de España es de semanas atrás; lo de Europa es de anoche mismo y le coloca como adalid del fútbol español de clubes, ya que nadie ha llegado a sus alturas. Será contra el Fulham de Londres, en Hamburgo, el día 12. Y una semana más tarde, contra el Sevilla, en el Camp Nou. Por cierto, el Rey puede por fin organizar su agenda del mes, que ha estado pendiente de cuándo tocaba la final. Ahora falta que la FIFA deje jugar a los mundialistas.
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Esta segunda final llega tras un partido de aúpa, en el que a mi juicio el Atlético planteó poca batalla en la primera mitad, que se cerró con un 1-0 imprevisto. A partir de entonces se hizo cargo del partido y también de la prórroga, en la que le tocó vivir la angustia de sentirse eliminado durante unos minutos. Pero se veía equipo, solvencia, seguridad, cuajo, solidaridad, buen sentido del fútbol. Y unos cuantos jugadores de categoría, dos de los cuales fabricaron el gol, el 2-1, tremendo remate de Forlán, momento hermoso para la historia del Atlético, con ese balón inflando la red y levantándonos a todos del asiento.
Dos finales, otro doblete a la vista. Es como quitarse unos años de encima. Aún puede acabar todo sin título y hasta sin clasificación europea, ya se sabe que lo que al Atlético le va es el 'vivere pericolosamente', pero en días así nadie piensa en que algo pueda salir mal, sino en que Neptuno se tiene que encargar dos trajes, uno para el 12 y otro para el 19. Porque sí, porque tiene derecho, porque el Atlético ha sido mejor en los dos partidos, porque tuvo presencia de ánimo, antes, durante y después de verse por detrás en el marcador. Porque los años malos, la larga travesía del desierto que siguió al paseíto por el infierno, van quedando lejos.



