El suicidio de Ferguson y su United
Fue un partido inmenso, memorable. Sí, a pesar de los errores, que los hubo y muchos, pero eso forma parte del fútbol. Fallos de Butt, de Demichelis, de Nani en un mano a mano que pudo meter al Manchester United en semifinales, de Rafael en la expulsión. Del árbitro, que debió mandar a la calle a Badstuber por una entrada impresentable. Y de Ferguson. Verse obligado a cambiar a Rooney no debe significar necesariamente recular y parapetarse al borde del área.
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A lex Ferguson puso el cuello debajo de la guillotina sin necesidad, y fue Robben precisamente quien la activó. El Bayern es incapaz de tener la pelota si no se la regalas. Lo vemos muchas semanas en la Bundesliga. Pero el United reculó. Grave error, aquello fue un suicidio sin remedio. Y tenía que ser Robben el verdugo. Con un zurdazo inapelable, dirigido casi por computadora. Como el gol en Florencia que le metió en cuartos. Robben es ya uno de los grandes de la temporada, eso es indudable. Me quedo con la sensación de que la eliminatoria la ha perdido el United, en Múnich y en Old Trafford. En ambos partidos hemos visto fases muy buenas del equipo, y otras en las que salió el técnico miedoso y conservador que Ferguson lleva dentro y saca de vez en cuando, sobre todo en Europa.
Pasó el Bayern, un equipo sin calidad en el medio, con Van Bommel y Schweinsteiger, con un portero débil, pero también con Ribéry y Robben en buen momento. No es poco. Quizá suficiente para eliminar al Lyon en semifinales y llegar a la final del Bernabéu. Salvo algo muy extraño, a lo máximo que van a poder aspirar porque esta Champions tiene un equipo muy superior al resto. Es el Barcelona, claro.




