Cristiano e Higuaín en pos de Messi
Partido raro el de Getafe. En realidad, a mí estas jornadas de Liga entre semana se me hacen raras, como fuera de tono. Ocupan el espacio natural del fútbol grande, el internacional, y no lo suplen. Partido raro, decía, en el que el Madrid hizo cuatro goles pronto y sin demasiado mérito. Ustari, un portero transparente, tuvo bastante que ver en ello. Esos goles rápidos confirman que el Madrid pega fuerte con los dos puños, Cristiano e Higuaín. Pero llegaron demasiado pronto, conseguidos con demasiada facilidad, y con ello anonadaron al Getafe, durmieron al Madrid y, en fin, mataron el partido.
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La sal y pimienta la puso una jugada bastante absurda entre Casillas y Parejo, acabada en gol y con bronca. Salió Casillas a cortar un centro, lo dejó en el alero, corrió en pos del balón hasta fuera del área y ahí se le cruzó, duro pero a la pelota, Parejo, que la ganó. Y mientras Casillas se dolía en el suelo, hizo gol. Casillas se quejó. La moda tonta de echar el balón fuera por nada trae estas confusiones. Para mí Parejo hizo bien: el juego debe seguir siempre que sea posible y seguramente ni se percató del daño de Casillas, que además no fue tanto, puesto que pudo completar el partido. Pero le recriminó a Parejo, y eso no me gustó.
El segundo tiempo fue directamente espantoso. El Madrid ganduleó estrepitosamente. Buscó el ataque con balones largos, a los que salía Ustari, que como líbero resultó más provechoso que como portero. El Getafe, hundido bajo la losa de los cuatro goles, sólo superó la torrija cuando tras un rebote Pedro León cazó el 2-4, con algún tiempo todavía por delante. Entonces se animó, sobre el desconcierto del Madrid, pero sólo para sacarle una parada redimidora a Casillas. Al final salió Mosquera, como anécdota. Michel se fue expulsado, por una queja con razón. Todo bastante feo, salvo el estado de gracia de Cristiano e Higuaín.




